Tras el paso del verano, llega el momento de hacer una pequeña parada y un resumen de los trabajos realizados, antes de terminar el año.

Lo que en un principio fué una ilusión, el poder dar cursos de ebanistería manual, se está poco a poco convirtiendo en realidad en el Taller de LaCasaRota en San Sebastián

En los últimos meses, he tenido la suerte de contar con alumnos de diferentes procedencias, pero todos ellos ilusionados por aprender y mejorar sus habilidades en el mundo de la carpintería manual.

Aunque las motivaciones eran en un principio diferentes, porque había un poco de todo, a los alumnos les ha unido sin duda un amor hacia la madera. Frente a otros trabajos en los que tienes que convencer a tu cliente de las cosas, el enseñar nociones de ebanistería a gente con ilusión, es para mí un auténtico placer.

 

La duración de los cursos ha sido variada, desde gente como Iñakique vino diez horas para probar, o Ander, que derrochó ilusión en un curso de 20 horas,  hasta personas como Camila, que hizo un curso de 40 horas que luego ampliamos otras 20 para terminar su proyecto de silla.

Con Camila, diseñadora industrial, hicimos el camino completo, desde analizar el diseño de su mueble, hasta la ejecución del mismo aplicando diferentes técnicas aprendidas. El resultado lo podéis ver y es desde luego espectacular.

Todos los cursos, estuvieron enfocados a disfrutar poco a poco de la madera, pero teniendo al final un resultado palpable, algo que llevarte a casa fruto de tu esfuerzo.

Con algunos hicimos pequeñas cajas, o incluso sólo abordamos ensambles y uniones.

Este fué el caso de Eduard, que me honró con su presencia viniendo nada menos que desde Barcelona para disfrutar tres días de un curso individual. Este ingeniero estudia allí en la Escola del Treball de Barcelona, y disfrutamos haciendo ensambles o uniones con precisión.

Un grupo realmente divertido con el que disfruté muchísimo fué el de Ignacio, Iñaki y Dani, dos arquitectos y un ingeniero.

Venían los jueves a la noche y que a pesar de estar todos (ellos y yo) más bien derrotados a esas horas, le pusieron todas las ganas del mundo. Con ese interés, conseguimos hacer unas piezas de las que tanto ellos como  yo nos sentimos orgullosos, para haberlas hecho además en un curso de algo más de 20 horas. Son unos auténticos craks y al final salieron de aquí con sus obras terminadas.

 

Otra visita “internacional”, fue la de Lucas y su cuñado Santiago, dos fenómenos argentinos con los que pasé muy buenos ratos, en los que no se privaron de su mate.

 

 

 

En resumen, que los cursos de ebanistería están a todo gas, y que estaré encantado de recibiros si queréis haceros un mueble o simplemente probar a jugar un poco con la madera.

 

 

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