Todo mueble es una experiencia positiva, y por muy pequeño que sea el proyecto, te hará aprender en el camino, al menos eso es lo que yo creo.

En este caso, he tenido la enorme suerte de que una amiga me ha pedido un mueblecito que tenía que llenar un vacío, y el reto ha sido una maravilla.

El tema a solucionar era hacer un pequeño taburete, que sirviera para tener una postura más cómoda en una butaca, apoyando los pies en él. Algo tan básico, pero que a la vez abre un mundo de posibilidades de diseños, material, y formas.

En mi caso, lo que disfruto de verdad es, como he intentado en años de trabajar de arquitecto, solucionando lo que el cliente te pide como si se tratara de un traje a medida.

A veces te imaginas a tí mismo con esa imagen romántica del viejo sastre pintando con esas piedras blancas la tela para trazar las lineas de un patrón, que se convertirá en un traje que quede como un guante.

Ese quiero que sea el propósito de hacer muebles “de autor”. Llámalo como quieras pero al final es una relación artesano/cliente, que pasa a ser artesano/mueble, y que, si lo consigues acaba siendo mueble/cliente.

Los muebles, por pequeños e insignificantes que parezcan en algunos casos, deberían acabar siendo algo importante en la vida de los que los han encargado, que convivieran con ellos y que incluso los legaran a otros como continuación del camino.

Bueno, dejo de filosofar y os cuento el proceso, que espero que os guste.

Todo empezó, como siempre por el diseño de la pieza. Una ayuda imprescindible, el lápiz y la maqueta de trabajo. Como la intención era que el mueble fuera lo más compacto y sencillo posible, los primeros croquis ya definieron una idea.

Como continuación de la serie iniciada en el Escritorio  Hartland, mi intención ha sido que una única pieza de madera,se viera dando la vuelta en las tres caras exteriores del mueble.

He vuelto a usar un ensamble en cola de milano ocupando todo el lateral, pero esta vez, con colas pasantes. Para acentuar aún más esa continuidad del material, he utilizado un material sencillo como es la secoya, pero eligiendo una tabla que tenía un dibujo de albura muy marcado. Uniendo dos tablas por la parte de la albura, he conseguido un patrón de color que creo que le ha aportado una frescura al mueble que no la tendría con un encolado convencional dejando la albura en los extremos.

El despiece era muy sencillo, así que en cuanto tuve las tres partes del taburete cortadas y cepilladas a medida, lo siguiente fué el hacer las colas con la mayor precisión posible.

Como siempre, el diseño del número y disposición de colas es algo personal. Yo opté en este caso por una serie 3/2/2/3, que me pareció robusto y a la vez con cierta elegancia.

Una vez cortadas las colas, las trasladamos como ya os he explicado otras veces, al canto del lateral, para cortar las hembras. Este proceso en colas de estas dimensiones es muy sencillo y rápido.

Una vez marcadas las hembras, nos queda el cortarlas, y ajustarlas con el formón.

La única precaución que en este caso hay que tener es que la madera de esta secoya era realmente muy,muy blanda

por lo que los golpes pueden llevar consigo roturas de material                 taburete k construcción (11)

cuando te encuentras con un nudo como fué mi caso. Enfín, no

desesperarse y luego ya lo repararemos más adelante.

 

 

 

Una vez ajustado todo, hacemos un primer montaje de comprobación, y vemos que el taburete ya se va pareciendo a su hermano pequeño, y que todo va sobre lo previsto.la casa rota muebles-taburete k

Como por seguridad y  para mejorar el resultado hemos dejado las hembras un poco remetidas, ahora nos toca trabajito de cepillado. Las virutas son una auténtica gozada en dos tonos sobre todo las de las zonas centrales. (creo que al ver la de la foto me está entrando el hambre,je.je..)

Una vez ajustado, nos queda solucionar una de las principales necesidades del taburete, que es que quede totalmente firme. Aunque la unión de colas de milano es muy estable, en sentido lateral el mueble colapsaría sin problemas al menor empuje si no le colocamos algún elemento de arriostramiento o unión.

En un pequeño homenaje a los muebles Shaker, y ya que lo había testado en la contrucción anterior de un banco que os contaré en otro post, he vuelto a introducir una unión que me parece fabulosa por su sencillez y sobre todo por la rigidez que consigue.

Es un ensamble sencillo a 45º, pero que tiene una entalladura en el lateral opuesto al inglete. Si se ajusta con precisión, hace que el movimiento lateral sea imposible.taburete k construcción (15)

Es realmente sorprendente que con una unión tan sencilla aparentemente, se consiga semejante rigidez. Además, en un ejemplo auténtico de la eficacia Shaker, la rigidez del mueble se consigue con poquísimo material, simplemente un simple travesaño a cada lado, invirtiendo las direcciones de los 45º.De ahí el nombre del mueble, ya que si lo ves girando la cabeza simula una K, además de ser la inicial del nombre del receptor del mueble para más señas.

( Taburete K, je,je, si es que el que no se divierte haciendo muebles es porque no quiere)

 

Enfín, que poco quedaba ya por hacer.

Simplemente cepillarlo todo con mimo y aplicarle varias capas de aceite y de cera.

Porque lo que más me gusta de la madera es ese poder magnético que tienen algunos muebles que cuando la gente pasa cerca no puede resistirse y tiene que tocarlos, que para eso están, para disfrutar.

 

Si queréis ver más fotos del mueble terminado, lo podéis encontrar en mi web, www.lacasarota.com

 

 

 

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