No penséis que se me ha ido la pinza con lo de la saga de la Guerra de las Galaxias. Es simplemente que estoy con el hombro un poco fastidiado y le he dedicado un rato a reflexionar sobre la propiedad intelectual.

Hoy os voy a contar mis dudas y miedos sobre los derechos de autor, y como lo he solucionado más o menos.

taburete k construcción (17)Está claro que para todos los que tenemos un oficio relacionado con la creación, tenemos una visión algo más parcial que el resto sobre la cultura imperante del “copia todo lo que puedas”.

Internet nos ha puesto en bandeja no solo la descarga de pelis o fotos, sino acercarnos a cualquier creación del tipo que sea y fusilarla sin piedad como si todos los días fuese el dos de mayo.

Es una auténtica lástima pero nos hemos acostumbrado a copiar sin reparo, y yo desde luego me incluyo en el grupo, que aquí no se libran más que unos pocos. Pero bueno, una cosa es buscar inspiración, y otra el lucrarse con la creación de otros, la mayoría de las veces sin hacer ni siquiera mención al diseño original.

Pues eso, que me he puesto a buscar alguna solución y desde luego, la más clara para proteger tus diseños es sin duda patentarlos. Pero claro, aquí está el problema. Patentar un diseño es un pelín dificultoso, además de caro, y si te empiezas a pelear con el papeleo, lo más probable es que te rindas y acabes en el mejor de los casos contratando a una empresa especializada para que te haga el trabajo de registrar esa patente.

Si queréis pelearos con las múltiples cuestiones que plantea el patentar un diseño industrial, os dejo un enlace a una página oficial de la Oficina Española de Patentes y marcas, organismo con competencia general en el tema. Veréis que hay gran cantidad de cuestiones a resolver, y que los costos son importantes. Un problema añadido es que además, las patentes no son indefinidas, sino que hay que renovarlas a partir de los cinco años.

Enfín, que toda esta complicación y los costes que supone, no es lo que más apetece a los que estamos intentando aportar creatividad y buen hacer en el mundo de los muebles personalizados y no andamos sobrados de presupuesto.

Yo he encontrado un camino intermedio, que me ha parecido interesante y que os cuento a continuación:

Una buena posibilidad, es proteger vuestras ideas en el Registro de la Propiedad intelectual. Según la página que os he recomendado antes, este registro es para  ”  la protección de las creaciones del espíritu en las que queda plasmada la personalidad del autor, tratándose de creaciones únicas y no producidas industrialmente o en serie:” .

Bueno, ahí ya me voy encontrando cómodo, con eso de las creaciones del espíritu….no da de comer pero al menos te da la sensación de que aportas algo más allá de simplemente una ejecución correcta de un oficio.,je,je…

Ahora en serio, el Registro de nuestros diseños como una Propiedad Intelectual, es algo que no es complicado y desde luego no tiene los costos de una patente. Evidentemente, la protección jurídica de tu creación no es tampoco la misma, pero al menos tienes una constancia documental de que tú has creado ese objeto y que el que pretenda copiarlo va a tener más trabas que si no lo hubieras registrado de ninguna manera.

Os cuento el proceso que amablemente me han explicado desde la oficina del Registro de la Propiedad del Gobierno Vasco en Vitoria.

Vamos a suponer que diseñamos un mueble, y queremos registrarlo.

El registro más completo se haría utilizando una pequeña “artimaña” o truquillo.

  • Por una parte, registramos la creación como escultura. Para ello, utilizamos el epígrafe de “OBRA ARTÍSTICA”, considerándolo en el apartado 1 de escultura. Para inscribirlo, solamente tenemos que rellenar ese impreso, y aportar como documentación  unas fotografías de la obra, con una pequeña descripción de dimensiones, material y técnica con la que está realizado. Con esto ya quedaría constancia de como es tu mueble y se dificultaría su copia.
  • Por otra parte, y para completar el registro, utilizaríamos un segundo impreso, el de ” OBRA LITERARIA O CIENTÍFICA”. Esto que parece un contrasentido, es bastante interesante. Tu escribirías una especie de libro, en el que describes como se fabrica tu mueble, dimensiones, materiales, componentes y todo lo que quieras para definirlo. A ello le vas añadiendo fotografías, tanto del proceso como del resultado final, como si fuera una novela. Con esto lo que consigues, aunque parezca una broma, es que tu mueble quede completamente definido y registrado en la forma y materiales en los que lo has creado.

Ambos impresos de registro, son realmente baratos, alrededor de unos tres euros y medio cada uno. No es un trámite que sea obligatorio, y no protege totalmente tu diseño, pero me ha parecido una forma sencilla e interesante de aumentar la protección de mi trabajo.

Espero que os haya sido útil la información, y que diseñéis todo lo que podáis, que el lado oscuro de la red siempre está ahí vigilante, je.je…

…………….Que la fuerza diseñadora os acompañe………..

 

Pin It on Pinterest

Share This